
En la línea de procesamiento del vidrio, el calor no se trata solo de temperatura. Se trata también del momento adecuado para aplicar el calor, de su uniformidad y del control preciso sobre él. Cuando el módulo de calentamiento comienza a fallar, se nota de inmediato: los bordes del vidrio se curvan durante el proceso de doblado, hay distorsiones ópticas en la laminación, y se producen grietas debido a las tensiones térmicas, lo que hace que las piezas tratadas con calor perdan su calidad. Por eso hemos creado un arreglo modular de emisores infrarrojos para evitar estas pérdidas. Este arreglo permite distribuir el calor de manera precisa donde sea necesario, con una velocidad suficientemente alta como para adaptarse a las líneas de producción de alta velocidad.
Lo importante es…
Utilizamos emisores de cuarzo en el rango del infrarrojo cercano, dispuestos de forma modular. De esta manera, podemos ajustar la zona de calentamiento según las necesidades del vidrio, sin dañar el marco ni las áreas circundantes. Cada módulo consume entre 2,0 y 3,0 kW de energía, lo que permite obtener una potencia de 25-35 kW/m² en la superficie del emisor. Eso es suficiente para calentar el vidrio recubierto con materiales de baja emisividad, sin tener que recurrir a la convección. Para llegar a una temperatura de 650°C se necesitan entre 8 y 12 segundos. Además, este arreglo mantiene una uniformidad térmica del ±2% en toda la zona afectada, lo cual evita que el vidrio se curve durante el proceso de doblado y garantiza que el flujo de PVB/EVA sea constante durante la laminación.
Por qué funciona bien en el proceso…
Este arreglo puede utilizarse donde los hornos tradicionales no pueden funcionar: directamente en el lugar donde se trabaja el vidrio, con calor que sigue al transporte del mismo. En el proceso de templado, ayuda a precalentar el vidrio de manera uniforme antes del enfriamiento, lo que reduce las tensiones en los bordes y mejora la consistencia del patrón de fractura. En el proceso de doblado, el calor se distribuye de manera controlada, lo que permite mantener la forma del vidrio constante en cada hoja. En la laminación, permite que el conjunto de capas se pegue rápidamente, reduciendo el tiempo de ciclo y evitando la formación de burbujas. El consumo de energía disminuye, ya que solo se calienta el vidrio y no toda la sala de procesamiento. Además, la estructura modular permite reemplazar un único módulo sin detener toda la línea de producción.
Qué hay que tener en cuenta…
Aunque este arreglo está diseñado para las fábricas, es importante mantenerlo limpio durante su instalación. Es necesario asegurarse de que los tubos de cuarzo estén libres de polvo y aceite. También hay que asegurarse de que el transportador o los dispositivos de soporte no bloqueen el camino del calor. Si hay sombras, se producirán desviaciones en la temperatura. En el caso de recubrimientos de tipo low-E, es importante que el espectro de luz emitido por los emisores coincida con la absorción del recubrimiento. De lo contrario, se obtendrá un calentamiento irregular. Los módulos pueden insertarse en casi cualquier marco fabricado por el cliente, pero es necesario verificar las conexiones de energía y refrigeración antes de ponerlos en funcionamiento.