
¿Alguna vez has intentado cortar vidrio frío? Es algo realmente difícil. Acabas con esas microfisuras y bordes astillados, ya que el vidrio se resiste al corte.
La solución es calentarlo primero. Utilizamos lámparas de infrarrojos para reducir esa tensión interna en el vidrio. Cuando la temperatura de la superficie aumenta, el vidrio se ablanda lo suficiente, lo que permite que la sierra pueda cortar de manera uniforme, dejando un borde limpio y preciso. Ya no habrá bordes irregulares.
Pero aquí está el problema: para lograr ese nivel de calor, se necesitan lámparas de infrarrojos de onda corta. Estas lámparas se calientan enormemente, llegando a alcanzar temperaturas de 600°C en sus terminales. Si intentas usar un soporte de plástico barato, este se derretirá o se dañará. Por eso utilizamos soportes de cerámica SK15. La cerámica no se ve afectada por el calor; simplemente cumple su función. Además, los soportes SK15 tienen contactos con muelles, lo cual es importante, ya que las lámparas se expanden y contraen con el calor. Sin esto, podrían producirse arcos eléctricos, lo que aceleraría el deterioro de las lámparas.
No basta con simplemente conectarlas; también hay que ajustar la distancia correcta entre las lámparas y el vidrio. Si las lámparas están demasiado cerca, podrían dañar el vidrio. Si están demasiado lejos, el vidrio no se calentará lo suficiente como para evitar las grietas. También es importante verificar el grosor de los cables. Estas lámparas consumen mucha corriente, por lo que no queremos que la tensión disminuya a mitad del camino.
Para obtener el mejor resultado, conecta las lámparas a un sistema PID junto con un pirómetro. De esta manera, el vidrio mantendrá la misma temperatura, sea fino o grueso.
Y como utilizamos la interfaz SK15, cambiar una lámpara dañada es muy rápido. Solo hay que sacarla y poner otra en su lugar, y listo, sin perder tiempo en mantenimiento.