
Ajustar la tensión adecuada en el proceso de recocido del vidrio
Cuando se recocina el vidrio utilizado en gafas, lo importante es lograr un equilibrio perfecto. Es necesario que los gradientes térmicos sean precisos para eliminar las tensiones internas del vidrio. Pero si se comete un error, la geometría de la lente se verá afectada. Es un proceso delicado.
Lo cierto es que construimos nuestras lámparas infrarrojas pensando en el mundo real. Y en el mundo real, las redes eléctricas no son ideales. No se puede simplemente conectar una lámpara diseñada para una toma de 110 V con una línea industrial de 480 V o 575 V. De hacerlo, el filamento se destruirá al instante.
Por qué los valores de voltaje son importantes
No utilizamos soluciones genéricas. Personalizamos el enrollado del filamento y la envoltura de cuarzo para que coincida exactamente con las condiciones eléctricas de su instalación. Si utiliza una lámpara de 110 V, necesitará más corriente para obtener la potencia deseada. Eso genera una mayor carga en los cables. Pero si utiliza 480 V o 575 V, la corriente requerida disminuye. Esto es muy útil cuando se trabajan hornos de recocido de gran tamaño. Imagínese conectar docenas de tubos en una sola barra de conexión; no quiere que esos cables se sobrecarguen. Además, si la tensión difiere incluso en un 5%, la temperatura generada cambiará o las lámparas se dañarán antes de tiempo.
Construcción y compromisos
Utilizamos cuarzo de alta pureza, ya que permite que la luz infrarroja pase sin interferencias. También podemos aplicar diferentes recubrimientos para asegurar que el calor llegue exactamente donde sea necesario. Pero hay un compromiso: una mayor tensión implica cables más delgados y menos pérdidas de energía, lo cual es bueno. Pero también aumenta la presión sobre el aislamiento de los conectores. Hay que asegurarse de que los conectores puedan soportar la tensión elegida. De lo contrario, podrían producirse arcos eléctricos, algo que nadie quiere.
Hacer que funcione en su taller
Nuestras lámparas están diseñadas para reemplazar directamente a las lámparas utilizadas en los hornos de recocido. Dado que ajustamos la potencia y la tensión según sus necesidades específicas, puede ahorrarse el uso de esos transformadores voluminosos y problemáticos.
Un consejo: utilizar lámparas de 575 V genera una gran densidad de calor. Asegúrese de que sus ventiladores estén a la altura de la tarea, de lo contrario, sus componentes electrónicos podrían dañarse.